perplejo
... Escalofríos y tu mano otra vez y mi cuerpo. ... algo así debió murmurarle Diós a Adán cuando no era más que una figura de barro. Y aunque Adán despertó; se quedó perplejo, aturdido, incapaz de devolver tal aliento de vida con la pasión que cada simple palabra había encendido en él. Jahvé, defraudado, lo mandó con los cerdos; pero no sin arrancarle la médula que necesitaba para crearte a tí, esta vez sí, a su imagen y semejanza. A tí qué entenderías sus súplicas de pasíon, a tí que no dejarías que su anhelo fuera presa del vacío. Pobre infeliz A tí que me preguntas: ¿Vale la pena morder la máldita manzana? ¿Vale la pena vivir sin hacerlo? ... Mientras Adán, entre los cerdos, busca un orden conexo para sus versos ...