paz ...
Y el hombre se hizo carne, vulgar, esclavo de sus sentidos y sus vicios, entregado a la immoralidad y ... al desenfreno? Pues tal vez, la penitencia de sus organos sea la algarabía del espíritu y por un día mandemos la trascendencia a pastar. Y es que qué onanismo particular, escribir estas lineas desde la terrazita con una paulaner fresquita y un mini-farias humeante; lujos que da la mortalidad (5€, cara felicidad!) Que descanso sentirse vulgar por un día, dejemos a Freud y el vino (perdido Platón que Baco no nos abandone) para mañana y gocemos hoy con humilde simplicidad.